sábado, 26 de octubre de 2013

Cuando era niño.

Cuando era niño veía llegar a papá cansado a casa,
nadie prestaba atención para atenuar su fatiga ofreciéndole agua.
Siempre tenía que pedir a mamá y a mis hermanas mayores
o en su defecto, él solo resignado se las arreglaba.

Recuerdo una tarde en que no había dinero para manjares
ni para pan o tortillas que saciaran nuestra hambre,
y a punto de salir nosotros a la escuela, papá llegó, nos entregó unas monedas
para comprar en el recreo y otra vez regresó, a buscar buenas nuevas.

Muchas noches advertí cómo intentaba sacar las espinas de sus manos cansadas,
con la flama de velas calentaba su piel para quemar las astillas
Al día siguiente se levantaba de madrugada para acarrearnos el agua,
y se iba a trabajar para terminar igual como en toda jornada.

Cundo era niño, yo quise ser grande, fuerte y muy sano,
para ayudar a mi padre en los gastos que agobiaban.
Para combatir la pobreza en el mundo y que la Navidad me hiciera feliz,
sin lamentarme a falta de pavo y muchos regalos.

Hoy todavía tengo a mi padre y me pesa que no le ayudo,
como soñé desde niño al mirarlo cansado.
La pobreza no combatí y la Navidad es precaria al igual que antaño.

Cuando era niño miraba las cosas en el mismo plano.
Mi viejo calla, nada reclama, y es paciente en el transitar de los años.
Qué dirán hoy mis hijos, cuando vienen conmigo y los llevo de las manos...

* Autor: Andrés Ortiz Pantaleón.

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